
Hold on to the Feeling





- ¿Qué hay de nuevo? -pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado.
Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad...- contesta el ángel más viejo.
Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.
Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.
¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos? - Dice el más joven y entusiasta de los ángeles.
¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? - pregunta el anciano.
Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta 1os últimos minutos del último día del año.
Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía:
"Un nuevo año comienza, entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor: sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres. Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace. Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad".

Quiero volar, quiero volar
y que descubras todo lo
que siento, darte todo lo
que nunca te di,
al despertar, quiero
soñar, que entre tus
brazos ya no existe el
miedo, la distancia ni el
dolor. Todo lo que tengo,
ahora forma parte de ti,
y en ese momento
olvidar el tiempo y vivir, no quedarme sola en el
intento.
¿Quién no ha sentido alguna vez el impulso de cortar por lo sano con todo y desaparecer?
Recién terminados sus estudios, y asqueado por la sociedad y la institución familiar, el joven Christopher McCandless abandonó todo lo que era su vida hasta entonces, emprendiendo un solitario viaje de dos años a lo largo y ancho de los Estados Unidos. McCandless no fue un simple viajero, ni una víctima de circunstancias azarosas: las raíces de su espíritu intrépido se hunden en esa mezcla de profundo desencanto e idealismo a prueba de bombas que sólo un joven que ha leído demasiado es capaz de cultivar.
Rata de biblioteca con ansias aventureras, McCandless se embarca en una revolución espiritual que consiste en mandar a la sociedad a freír espárragos y tratar de restablecer el vínculo íntimo entre hombre y naturaleza. Las peripecias de McCandless seguirán, no por casualidad, la línea de ciertos pasajes de la vida y la obra de Jack London: éste será uno de sus principales referentes junto a Tolstói y Henry Thoreau, pionero en la práctica de la desobediencia civil. Quizá sea esta la mejor palabra para definir a Christopher McCandless: desobediente.
"El peso de la película recae en la interpretación del joven Emile Hirsch, que encarna con extraordinaria convicción al soñador McCandless. No hace falta insistir en las bondades de su trabajo, pues la calidad del mismo es tan evidente como encomiable"
No es de extrañar, pues, que haya sido otro gran desobediente el que llevase a cabo la adaptación de su periplo. Sean Penn es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más contestatarios, controvertidos y comprometidos consigo mismos que se hayan visto en el mundo del cine. .
El peso de la película recae en la interpretación del joven Emile Hirsch, que encarna con extraordinaria convicción al soñador McCandless. No hace falta insistir en las bondades de su trabajo, pues la calidad del mismo es tan evidente como encomiable. Lo mismo se puede decir de los secundarios, sin excepción. Todos están brillantes.Para mayor alegría del espectador, y al contrario de lo que se suele atribuir a las películas dirigidas por actores (casi siempre con razón), los intérpretes de Hacia rutas salvajes no son lo único que merece la pena de la película. Aprovechando que la película fue rodada en su práctica totalidad en exteriores naturales, el director de fotografía Eric Gautier le saca todo el partido posible a la enorme riqueza paisajística de Norteamérica, mientras que las canciones de Eddie Vedder realzan el esencial componente introspectivo de la odisea de McCandless mientras éste cruza la frontera en canoa, se cobija entre vagabundos en los arrabales y malvive en un autobús abandonado en Alaska.
Hacia rutas salvajes es, en definitiva, una película cautivadora. Y sus irregularidades, que las tiene, acentúan todavía más la humanidad de su planteamiento y le otorgan a la película gran parte de su valor. Si la ficción es capaz de demostrar que la realidad es maravillosa a pesar de (o gracias a) los errores y defectos, el viaje de McCandless habrá merecido la pena.

El protagonista, Evan Taylor, es capaz de escuchar música en cualquier parte. Se crió en un orfanato tras ser dejado en adopción por su abuelo materno. Evan cree que la música que es capaz de oír en cualquier parte procede del viento, como un tipo de mensaje enviado por sus padres. A través de una serie de flashbacks, el espectador conoce que sus padres fueron Lyla Novacek y Louis Connelly, dos conocidos músicos, que se conocieron y se enamoraron una noche, pero que se separaron tras una serie de acontecimientos. Durante su embarazo, Lyla fue atropellada por un coche y su padre le dijo que su bebé no había sobrevivido. Lyla y Louis dejaron de tocar y se convirtieron en dos personas desgraciadas el uno sin el otro.
Evan escapa del orfanato y llega a Nueva York en búsqueda de sus padres, pero termina en un teatro abandonado en donde habitan un grupo de músicos callejeros. Allí tiene su primer contacto real con la música: una guitarra, Comienza a tocarla y demuestra ser un prodigio, Wizard, quien le da a Evan el nombre de August Rush, es el benefactor de los chicos, a los que ve como una inversión a largo plazo. Tras una redada Evan escapa y llega a una Iglesia donde conoce a un grupo de cantantes entre ellos una pequeña niña que le da a Evan su primera leccion de música escrita y con notas; la pequeña no tarda en descubrir la extraordinaria capacidad de Evan para la composicion de musica, lo que la motiva a decirle al padre de esa iglesia, mas Evan por temor a que lo regresen al orfanato no da su nombre real; apesar de su edad y condicion Evan es becado en la Academia Juilliard.
Al mismo tiempo su abuelo, quien lo dio en adopción, sufre un ataque al corazón y en su lecho de muerte le revela la verdad a su hija, quien emprende una busqueda de su hijo, soportando los reclamos de gente que la juzgaba sin saber la verdad, mas la extraña conexión que hay entre los padres y el hijo, la motiva a tocar de nuevo, como enviando un mensaje a su hijo; lo que también pasa con Louis, quien después de 10 años regresa a la banda; a la par de que trata de encontrar a Lyla.
Wizard encuentra a Evan en la Academia Juilliard.y se lo lleva amenazándolo con revelar su nombre. Por intervencion del destino Louis conoce a Evan en el parque donde él tocaba, y juntos tocan unas notas, produciendose una conexión instantanea y sorprendiéndose que el pequeño esté en la Academia Juilliard, aunque no le cree. Louis lo motiva a ir a un concierto al que el no puede ir por Wizard; y aunque ambos lo ignoran Lyla también tocara en ese concierto. Después de tocar en un concierto, la banda de Louis cae en un embotellamiento, lo que a Louis le permite leer el cartel del concierto y ver el nombre de August Rush y el de Lyla.
Después de escapar de Wizard llega al concierto donde Sus padres lo oyen tocar, y se revela esa extraordinaria conexion entre ellos y la música...
"La música esta a nuestro alrededor lo único que hay que hacer es escuchar"
Hasta el fin del mundo te iría a buscar, de
ti nada me puede separar cruzaría los 7
mares hasta llegar a ti.. Hasta el fin del
mundo te seguiré donde sea que estes yo
te encontrare: